Seguro que alguna vez has experimentado espasmos oculares o temblores en los párpados. Aunque no supone ningún problema grave, resulta tremendamente incómodo y puede llegar a ponernos muy nerviosos, especialmente si estos se repiten a menudo.

Los especialistas los conocen como blefaroespasmos, que no son más que movimientos involuntarios de los músculos del párpado. Como decíamos antes, no se trata de una afección grave, pero sí pueden causar dificultades en la visión y son la consecuencia de varios factores, especialmente el estrés o el cansancio. Por norma general, temblores en los párpados son transitorios y no deben alertarnos en exceso, más allá de que pueden ser una alerta de que ha llegado el momento de relajarnos y parar un poco el ritmo que llevamos.

Tics oculares

Estos temblores también se conocen como tics oculares y suelen aparecer cuando existe  un mal funcionamiento del ganglio basal, la parte del cerebro que se encarga del control de los músculos. Como decíamos antes, este tipo de espasmos se producen en momentos en los que tenemos un exceso de estrés o cansancio acumulado.

Causas de los temblores oculares

Estas dos causas, el estrés y el cansancio son las más comunes, pero el Colegio Nacional de Ópticos también habla de más causas:

  • La fatiga ocular cuando pasamos demasiadas horas y forzamos la vista frente a la luz que emiten los dispositivos electrónicos (smartphones, tablets y ordenadores).
  • El consumo excesivo de cafeína o alcohol.
  • Padecer ojo seco, blefaritis o conjuntivitis.
  • Determinados tipos de alergias también pueden provocar estos espasmos ya que, al frotar los ojos, liberamos histamina, situada en los tejidos del párpado, que puede generar estos tics.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Una nutrición deficiente.

Prevención de los espasmos oculares

Pero, ¿cómo podemos prevenir los espasmos oculares? En función de las causas que hemos explicado anteriormente, existen algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a prevenir los espasmos oculares:

  • Si estamos pasando por alguna etapa con altos niveles de estrés y el cansancio nos puede,  resulta recomendable practicar técnicas de relajación, hacer los descansos necesarios y dormir ocho horas al día.
  • Evitar el consumo de alcohol y cafeína.
  • Mantener una alimentación equilibrada para mejorar la nutrición con una dieta sana.
  • Llevar a cabo descansos periódicos cuando trabajamos o pasamos demasiado tiempo frente a las pantallas para reducir el estrés visual.
  • Pasar una revisión en el óptico-optometrista para que nos ayude a establecer la causa real de su aparición y, una vez analizada, saber si surge como consecuencia de problemas oculares como el ojo seco, un proceso de conjuntivitis o blefaritis.

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